La Congregación del Santísimo Redentor, popularmente conocida como Congregación Redentorista, fue fundada en 1732 por San Alfonso de Liguori. Su fin es "seguir el ejemplo de Jesucristo salvador, en la predicación de la divina Palabra a los pobres, como El dijo de sí mismo: ‘Me envió a anunciar la Buena nueva a los pobres’ ". Los Redentoristas llevan a cabo esa vocación fundamental, respondiendo a las urgentes necesidades pastorales de los más abandonados, especialmente los pobres, y consagrándose enteramente a la evangelización. Empezamos nuestra misión trabajando con los pastores pobres y olvidados en las montañas alrededor de Nápoles en el sur de Italia. En los comienzos, sólo unos cuantos hombres esforzados siguieron la inspiración de San Alfonso . En 1832, al cumplirse el centenario de la fundación de la Congregación, seis misioneros redentoristas (tres sacerdotes y tres hermanos) marcharon a Estados Unidos iniciándose así el primer trabajo misionero de los Redentoristas fuera de Europa. Hoy, más de cinco mil Redentoristas trabajan con gente por todas partes del mundo.

C.Ss.R.

Los Redentoristas suelen comúnmente usar, tras sus respectivos nombres, unas siglas: "C.Ss.R.". Estas cuatro letras son abreviatura de la expresión latina Congregatio Sanctissimi Redemptoris, que significa "Congregación del Santísimo Redentor". A los miembros de la Congregación se les conoce como "redentoristas". Es un nombre apropiado porque, de una manera muy especial, continuamos la labor de la redención de Cristo. Nuestra tarea, al igual que la de los primeros apóstoles, es llevar el mensaje de salvación a todo el mundo.

El Misionero Redentorista

Cuando un hombre se convierte en un redentorista, él se arrodilla frente al altar y profesa públicamente que va a vivir una vida guiada por los votos de pobreza, castidad y obediencia. El cede el derecho de tener propiedades y accede a tener todos los bienes en común. Él renuncia al derecho de casarse y de tener hijos. Él les entrega su voluntad a sus superiores y promete hacer el trabajo que se le asigna.

La vida redentorista se vive en comunidad. A este grupo de hombres lo une su vida de oración y el trabajo apostólico que comparten. Juntos comparten los momentos buenos y los malos.

Debido a que los redentoristas son llamados a continuar la presencia de Cristo y su misión de redención en el mundo, ellos escogen a Cristo como el centro de su vida y se esfuerzan a diario por entablar una unión más personal con él. Mientras más fuerte sea su unión con Cristo, más fuerte será su unión entre ellos.

Los redentoristas siempre están listos para dar testimonio de la esperanza que poseen. Ellos trabajan como sacerdotes y hermanos para alcanzar esta meta.

El Hermano Redentorista

El hermano redentorista está llamado a hacer muchas cosas. Él profesa votos de pobreza, castidad y obediencia. También vive la misma vida en comunidad con los sacerdotes de la congregación. El hermano redentorista participa en actividades apostólicas: la predicación del evangelio, la explicación de la fe, la administración de programas, en la consejería, la dirección espiritual, los retiros y el ministerio de la música. También, otros usan sus talentos especiales en parroquias y en comunidades grandes trabajando de sacristanes, en el mantenimiento del local, la coordinación de la oficina parroquial y demás. El hermano redentorista trata de ser la imagen de Cristo para cada persona que él encuentra.

El Sacerdote Redentorista

Igual que el hermano, el sacerdote redentorista profesa votos de pobreza, castidad y obediencia. Primero que nada él es un religioso. Se le ordena para ser otro Cristo. Él debe cuidar el rebaño del Señor. En el gran sacrificio de la Misa, el sacerdote renueva el sacrificio del calvario y hace presente a Cristo aquí en la tierra. Igual que los apóstoles, el sacerdote debe predicar el evangelio, explicar la fe, administrar los sacramentos y dar toda su vida para llevar a las personas a la salvación. El sacerdote debe ser todo para todos y llevarles a Cristo a todos.

La labor de los redentoristas

Los sacerdotes y los hermanos ejercen su ministerio en:

  • La predicación extraordinaria (las misiones)
  • Parroquias
  • Retiros
  • El apostolado de la pluma (publicaciones y libros)
  • El ministerio a quienes tienen problemas auditivos
  • El ministerio a los migrantes/inmigrantes
  • El trabajo de capellanes (en las cárceles, las prisiones y las fuerzas armadas)
  • Misiones en el extranjero (Brasil, Tailandia, Nigeria, las Islas Vírgenes y la República Dominicana)

El carisma de nuestra fundación nos desafía constantemente y siempre buscamos nuevas maneras de ejercer el ministerio.

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