A menudo, la palabra discernimiento puede causar confusión. Sin embargo, de acuerdo al Rev. Charles J. Jackson, el discernimiento se basa en el conocimiento de que Dios siempre obra en nuestras vidas − invitándonos, dirigiéndonos, guiándonos y llevándonos a la plenitud de la vida.

Aunque el proceso se puede explicar fácilmente, el mismo presupone varias cosas:

  • Que puedes reflexionar sobre las personas y los sucesos de la vida;
  • Que puedes describir lo que experimentas;
  • Que tienes el hábito de la oración personal;
  • Que de cierta manera, ya te conoces y tienes conciencia personal;
  • Que puedes reconocer y articular tus deseos más íntimos y
  • Que estás abierto a Dios y a su ayuda.

El proceso personal de un individuo puede durar de varios meses a varios años y no tiene ningún requisito ni fecha de expiración. Algunos lo han descrito como un proceso que dura toda una vida y que va más allá de la respuesta inicial.

Entonces, ¿qué es el discernimiento?

El corazón del discernimiento es la reflexión de los sucesos ordinarios de nuestras vidas:

  1. 1. Busca descubrir la presencia de Dios en estos momentos y seguir las orientaciones y los consejos que Dios nos da por medio de la gracia.
  2. 2. Los sucesos de por sí no nos interesan, sino más bien las reacciones afectivas que evocan en nosotros − sentimientos de alegría, dolor, paz, ansiedad y esas "cosas" indefinibles que surgen en nosotros.
  3. 3. Precisamente aquí es que, a través de la fe, podemos descubrir la orientación y ayuda que Dios nos da en nuestras vidas.
  4. 4. El discernimiento es un proceso en el cual descubrimos la dirección que Dios nos da en la realidad concreta del diario vivir.

Es importante reconocer que el proceso del discernimiento conlleva una decisión de usar tanto la cabeza como el corazón. Dios no está invitando a la persona en quien te vas a convertir o a la persona que esperas ser, sino más bien ¡a la persona que eres!